Cuando tus hijos llegan pasado los 30 años generalmente tuviste unos años "de veinteañera" en donde pasaste navidad en algún lugar cerca de la costa, con amigos y no con tus padres, mientras más adulto eras y mayor poder adquisitivo las navidades era la excusa perfecta para programar algún viajecito por ahí y conocer las distintas formas de vivir esta fiesta mundial, ya que en todo el mundo es navidad! ( acotémoslo así al menos por ahora). Sin embargo cuando ya tienes más de 30 y han llegado tus hijos las navidades vuelven a tener ese gustito de cuando eras niño, añoras ir a casa de tus padres y tomar ese cola de mono cual receta a pasado de generación en generación desde la madre de la madre de la abuela hasta tu madre y hoy es el momento de empezar a aprender la receta, lógico, debemos mantener la tradición y algún día pasar este rico conocimiento a nuestros hijos.
Después de tantos años volvemos a sentarnos todos en la mesa, una vez más pero ahora somos más, aquellos padres que un día vieron como esos pequeños habían crecido y ya la navidad no era más que un día para compartir regalos vuelven a encender la llama en sus corazónes e intentan hacer creer a sus nietos en la mágia del viejito pascuero y sus duendes, vuelven a contar aquellas grandes historias y vuelven a jugar a encontrar el más recóndito escondite para luego correr a poner los regalitos en el árbol. La mágia de la navidad ha vuelto y nuevamente hay "bajitos" en busca de algún regalo que trajo "papá Noel" por que se portaron bien.
Nostálgicamente entendemos y recordamos nuestras navidades de niños y recordamos con un trgo amargo cuando empezamos a decir "quiero pasar la navidad con mis amigos", ahora qeu somos padres entendemos por que nuestros padres insistían a que el momento debía pasarse en familia y todos juntos, rebeldía absurda. Debo reconocer que jamás pasé una noche de navidad fuera de casa pero la mayoría de mis amigos en la universidad buscaban ciertos panoramas y lo que quería la familia estaba muy por debajo del buen carrete que podían conseguir.
Hoy hay dos personitas por las cuales la casa se vuelve un caos, desde el perro hasta los tíos, pasando por los tatas y el bisabuelo, todo vuelve a tener ese mismo gustito cuando yo aún creía en el viejito pascuero!!
que tengan una linda navidad múltiple!

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